LA VIOLENCIA NO TAN SOTERRADA DEL «PROCÉS»

En el día de ayer, una manifestación de policías nacionales y guardias civiles que piden equiparación salarial con los Mossos d’Esquadra, convocada por la asociación JUSAPOL, recorrió las calles de Barcelona. La manifestación, autorizada, tuvo que cambiar su recorrido porque las fuerzas democráticas de la revolució dels somriures habían ocupado la Plaza Sant Jaume, lugar en que esta debía acabar. En otras palabras, se cercenó el derecho de manifestación. Sí, otra vez. La última fue hace una semana, en que ocurrió exactamente lo mismo con protagonistas muy parecidos.

Sin embargo, la cosa hoy ha acabado más calentita. Qué raro, oigan, con gente tan maja, tan pacífica y democrática, cómo se ha podido desbocar la cosa para que la policía de la república digital de Cataluña haya acabado cargando contra los jóvenes porretas de la CUP. Los chavales en cuestión se han dedicado a lanzar pintura y objetos contra los mismos que hace un año, el 1-O, día de la marmota separatista, pasaron olímpicamente de hacer su trabajo para beneficio y gloria de la república, y todo esto cuando intentaban romper el cordón policial para atacar a los asistentes a la otra manifestación. Los Mossos han sido humillados y, finalmente, han sido incapaces de garantizar el orden. Hay varios detenidos separatistas y las imágenes de un numeroso grupo de ellos increpando, escupiendo, amenazando y finalmente agrediendo a manifestantes pacíficos convocados por JUSAPOL corren como la pólvora por móviles e internet.

Mossos coloraines 2
Los Mossos, humillados. La revolución devora a sus hijos.

Lo que a uno le cuesta entender, lo sorprendente, es que alguien se sorprenda. Esto era lo previsible y se veía venir, no es la primera vez que pasa ni será la última, y aun gracias que nadie ha resultado herido de gravedad. Pero bueno, tiempo al tiempo.

¿Y por qué esto se veía venir? Pues vamos a explicarlo claramente, para que todo el mundo pueda entenderlo, incluso los ciegos que no quieren ver.

VIOLENCIA ACEPTADA Y ADMIRADA

Terra Lliure visca
La CUP y Arran se deshacen con Terra Lliure.

Una parte del nacionalismo ha defendido y defiende lo que llama lucha armada, esto es, el terrorismo, como herramienta política. El hecho de que se emplee o no depende más bien de la conveniencia que del convencimiento de su mal. Ahora corren otros tiempos, está mal visto y no conviene, punto. Ahora bien, esta defensa de la violencia o admiración hacia los que la ejercieron es algo perfectamente normal e interiorizado en la llamada esquerra independentista, es decir, la CUP, sus cachorros y organizaciones satélites. Si uno tira del hilo cupero, llegará al MDT (Moviment de Defensa de la Terra), que fue a Terra Lliure lo que Herri Batasuna a ETA, su brazo político, y por ahí aparecerá el PSAN (Partit Socialista d’Alliberament Nacional), y no hay que tirar de ningún hilo para saber que tiene en sus filas a un terrorista asesino llamado Carles Sastre, al que TV3%, ese gran ejemplo para el periodismo mundial, presentó en su día como «gran reserva del independentismo». Sí, sí, la tele que pagamos todos blanqueando a un asesino. ¿Cómo va a sorprendernos lo de las agresiones?

No se engañen, la violencia es latente en el separatismo izquierdista radical. Si algún día llegaran a gobernar Cataluña, no les quepa duda de que muchos acabaríamos en una checa, desaparecidos o tiesos en alguna cuneta. Si esto no se da es sólo porque no se cumplen dos condicionantes: conveniencia (no les conviene) y posibilidad (no pueden porque son unas ratas cobardes si no son muy superiores en número, aunque podrían si tuvieran el poder). Y los papanatas burgueses de la antigua CiU tampoco se escaparían, no. Pobres ilusos, creyeron que podrían controlar al monstruo.

Terra Lliure 2
Es más posible que nos echen de España por pesados que son algunos.

En fin, lo de hoy ha sido muy visible, pero desde hace décadas la violencia, la coacción y la amenaza forman parte del hacer, del imaginario y de la escenografía separatista pseudo revolucionaria. A bote pronto unos cuantos ejemplos, sin apenas pensar, de una violencia constante desde hace décadas, permitida y silenciada por los gerifaltes nacionalistas:

  • Homenaje anual de las juventudes de ERC (JERC) a Martí Marcó, miembro de Terra Lliure muerto en un tiroteo con la policía nacional.
  • Quema de banderas de España o fotos del rey, habituales en los actos de estos respetuosos seres.
  • Agresiones a estudiantes que defienden la hispanidad de Cataluña.
  • Ataques continuos a sedes de partidos contrarios a la secesión de Cataluña.
  • Boicots y agresiones contra aquellos que defienden que la selección española de fútbol venga a jugar a Cataluña.
  • Vivas a Terra Lliure en actos de la CUP e incluso de la ANC.
  • Boicot de actos y manifestaciones legales y autorizadas, y agresiones a asistentes.
  • Cortes de carreteras y ataques a negocios que no cierran cuando sus señorías quieren.
  • Pintadas y amenazas en domicilios particulares…
  • Fomento del odio y estigmatización de los españoles y de lo español.

No hace falta extenderse mucho, pues los ejemplos serían muy numerosos; sin embargo, es importante entender algo: Esto no son hechos aislados, es sistemático, y forma parte de una estrategia. A saber: hacer ver a los que se oponen a sus siniestros planes que no les va a salir gratis, que aquí se hace lo que ellos quieren o uno debe atenerse a las consecuencias.

VIOLENCIA LARVADA Y COMO CONSECUENCIA DEL PROYECTO NACIONALISTA

Los más ingenuos, desconocedores de la realidad de Cataluña y en particular del microcosmos del nacionalismo más radical, quizá crean que el autor de este escrito exagera. Bien, vamos a exponer, pues, cómo la violencia va larvada en el «procés».

Los nacionalistas se han esforzado en vender una imagen positiva de su proyecto secesionista, presentándolo como justo, democrático y, sobre todo, pacífico, asociándolo además a la idea de libertad, cosa que, lógicamente, no causa rechazo de primeras, sino más bien lo contrario. Hacen bien en jugar esta carta de la imagen, pues saben de sobra que racionalmente es insostenible. Por eso el «procés» es, ante todo, un gran trabajo de ingeniería social.

Sin embargo, no engañará a los que conozcan la realidad catalana y tengan los pies en el suelo. Los capitostes nacionalistas se han pasado por el forro el reglamento del Parlament, el Estatut y la Constitución. Han asociado la catalanidad a ser separatista, sólo ellos son el «poble», los demás son «españoles que viven en Cataluña». Utilizan los medios públicos como voceros de su proyecto, y han comprado la opinión de multitud de medios privados mediante subvenciones. Difaman y vilipendian a España presentándola como un estado ladrón y opresor. Fomentan el victimismo alentando así el odio a España y a los españoles. Han utilizado a los Mossos d’Esquadra como policía política, dando órdenes de no entorpecer la botifarrada del 1-O, arrestar a quien aquel día llevara una bandera española o identificando a los que quitan propaganda separatista de las calles. Han convertido las escuelas en fábricas de nacionalistas. Han cercenado el derecho de manifestación permitiendo que dos convocatorias legales y autorizadas, sí, dos, sean obligadas a modificar su trayectoria porque sus amiguetes han ocupado un espacio público que no podían. Podríamos seguir, pero vamos al grano. Sintetizando: el nacionalismo tiene en el «procés» un proyecto totalitario que ha excluido de la esfera social a la mitad de la población, haciendo creer a la otra mitad que es víctima de un estado fascista que les quita el dinero y la libertad, y que sus conciudadanos son invasores o colonos. Así pues, con el germen del odio anidado en buena parte de ellos, ¿cómo vamos a sorprendernos de que una manifestación acabe a porrazos y a tortas? ¡Pues normal, si es que no puede pasar otra cosa!

CDR Agressió mani JUSAPOL
Un pacífico separatista intenta sacar de su error a un obcecado fascista.

Y mientras tanto, los idiotas de los sucesivos gobiernos alimentando el monstruo. ¿Qué sería del nacionalismo catalán sin los cómplices de Madrid? Están tan ocupados haciendo másteres y doctorados que, claro, luego son incapaces de ver las cosas cómo son. O peor aún: lo ven y les da igual.

En fin, nos tocará a nosotros, a los catalanes que nos sentimos también españoles, salvar la situación. O eso o, sin duda, lo pasaremos mal. Aunque pueden dar por hecho todos estos lunáticos que algunos no estamos dispuestos a ser golpeados por la espalda… sin revolvernos.

Fins aviat! (Hasta pronto)

Un comentario en “LA VIOLENCIA NO TAN SOTERRADA DEL «PROCÉS»

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s