El circo socialista
Zapatero nos había dado la turra en su día con aquel abuelo suyo que se supone que fusilaron los nacionales, pero de la yaya pastosa ni una palabra, eh, gañán. ¡Qué callado se lo tenía!
Zapatero nos había dado la turra en su día con aquel abuelo suyo que se supone que fusilaron los nacionales, pero de la yaya pastosa ni una palabra, eh, gañán. ¡Qué callado se lo tenía!
Sólo en un país enfermo hasta el tuétano puede darse semejante espectáculo sin que pase nada.
Si el propio Gobierno español odia a su país y se vende a los separatistas, ¿cómo nos van a tomar en serio nuestros enemigos?
«El que no ve la verdad / a la hoya se encamina. / La primera medicina / es saber la enfermedad…».
No pretenden informar sino desprestigiar y apartar a un elemento disidente.
«La democracia no es tanto el imperio de las palabras como el de las mentiras».
Constitucionalistas son los que no han entendido aún que la Constitución es el problema.
Claro que habrá amnistía. Claro que habrá referéndum de autodeterminación. Lo llamarán de otra manera y arreando.
El socialismo es una enfermedad que acomete indefectiblemente, y por un alto designio de Dios, a toda sociedad que habiendo sido católica ha dejado de serlo.
Hay momentos en los que las personas y las comunidades -o sociedades, como prefieran- somos puestas a prueba. Este momento es uno de ellos.