COLAU, LA IZQUIERDA Y EL ODIO A ESPAÑA: MITAD IGNORANCIA, MITAD RENCOR

En algunos artículos publicados en este humilde blog hemos defendido ya que la izquierda española es, esencialmente, antiespañola; y lo es porque identifica, no sin cierta razón, España a cristianismo. Que España se forjó con la espada en defensa de la Cruz no se le escapa a nadie que conozca mínimamente nuestra historia, y la izquierda, en sus distintas vertientes, siempre se ha dedicado a combatir el cristianismo.

La II República, aunque los progres nos intenten vender que fue una democracia molona, fue el intento de la izquierda anticristiana de someter a un país en buena medida aún católico a la tiranía roja. Se encontraron, pero, con que media España se resistió a morir, y aún así se produjo una persecución religiosa de proporciones enormes que se cobró miles de víctimas torturadas y asesinadas en checas y cunetas, además del incontable arte religioso destruido y una ingente cantidad de templos católicos pasto de las llamas. Todo muy pacífico y muy democrático, eso sí.

El pasado día 14 de abril los nostálgicos de tan tolerante república conmemoraban su advenimiento recordándonos cuán democrática y progresista era la cosa. Uno los lee o los escucha y parecen un anuncio de compresas: qué bonito es el amor, qué bonito el cielo azul y su sol resplandeciente; todo precioso, idílico. Y vinieron los fascistas a fastidiarlo todo, claro. Intolerable. Nada más lejos de la realidad, pero en fin, así son estos sujetos y sujetas.

Almirante Cervera
El almirante Pascual Cervera y Topete, un hombre que sí se ganó una calle a su nombre.

Viene todo esto a cuento porque en Barcelona han cambiado el nombre de la calle Almirante Cervera, un militar español que cumplió con su deber en Cuba y combatió a los EEUU a sabiendas de que no podía ganar, por el de Pepe Rubianes, un actor fallecido cuyos mayores méritos para tener una calle a su nombre son:

  • Hablar mal de España.
  • Haber vivido en esa calle.

Es fantástico. Barcelona y la progresía cada día son más lamentables. Primero retiraron la estatua a Antonio López, según el ayuntamiento, por negrero. Ya se pueden aplicar, porque si siguen con la labor van a tener que retirar o cambiar muchas cosas. Ahora, aprovechando el aniversario de la II República (Dios nos libre de una tercera), han lanzado una campaña llamada ‘primavera republicana’ que se ha cobrado una nueva “víctima”: se le ha retirado la medalla concedida por la ciudad a don Miquel Mateu Pla, primer alcalde de Barcelona durante el franquismo y más catalán que muchos de los charnegos reconvertidos en nacionalistas o que los rojos importados del otro lado del charco que engrosan las filas podemitas, entre ellos cierto teniente de alcalde en la ciudad condal. Y luego, para acabar, Rubianes por Cervera. El acto, que ha contado con actores, políticos y otros chupópteros, ha degenerado en un aquelarre progre-separata, como era de esperar, con alusiones despectivas a la unidad de España, a los inquilinos del Hotel Estremera y los turistas sin billete de vuelta del procés. En el colmo del ridículo, en la placa de la calle reza: ‘Calle de Pepe Rubianes. Actor galaico-catalán’. Les asegura un servidor que, mientras escribe, debe hacer un esfuerzo importante para contener la carcajada.

Uno ya no sabe si estos individuos e individuas son tontos y tontas y de verdad se creen todas las gilipolleces que dicen o se dedican a vomitar el odio y el rencor que llevan dentro a sabiendas de que mienten, distorsionan y manipulan.

Colau, que en su puñetera vida hubiera imaginado que sería alcaldesa de Barcelona, ha obsequiado a los asistentes con esta perla: «En estos tiempos en los que nos tenemos que volver a poner la chapa reivindicando la libertad de expresión, creo que a Rubianes le hubiera gustado mucho que su amado público se reuniera para quitarle el nombre de la calle a un facha para ponérselo a un cómico».

Pepe Rubianes calle
En fin, sin comentarios.

Uno ya no sabe si estos individuos e individuas son tontos y tontas y de verdad se creen todas las gilipolleces que dicen o, no sé si peor aún, se dedican a vomitar el odio y el rencor que llevan dentro a sabiendas de que mienten, distorsionan y manipulan. ¿Cómo se atreve la versión femenina de Fernando Esteso a llamar facha al almirante Cervera? Cuando este señor vivía, por supuesto, el fascismo ni siquiera existía. Pero a la Colau le da igual, porque para ella cualquiera que defendiera a España hace 100, 15, 50 o 500 años es un facha; la estrechez mental no da para más. Lo moderno y progresista es defender el aborto y la libertad de expresión de raperos que hacen apología del terrorismo, como hace ella, y llenarse la boca de libertad reivindicando una república que se la negó a los que disentían. En el fondo, lo que no soportan es que palmaran la guerra en 1939. Lo que no soportan es que la España católica no se resignara a ir al matadero sin remisión, que es el destino que los supuestos demócratas le tenían reservado. Lo que no soportan es que Franco muriera de viejo, en la cama. Por eso, ahora, quieren cobrarse la revancha. Por eso ahora se han sacado de la manga leyes como la de la memoria histórica. Y por eso, ahora, quieren callar a los que les llevan la contraria y les recuerdan que la II República, de democrática, nada de nada. Libertad de expresión, sí, dicen. Pero para ellos, eso es lo que callan. Y en eso estamos.

Pues nada, adalides de la libertad. Cuando creáis conveniente, ya mandaréis a los perros del Sistema a buscar a los renglones torcidos de la sociedad. Nos vemos.

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