El paripé de Puigdemont, retrato de un país
Sólo en un país enfermo hasta el tuétano puede darse semejante espectáculo sin que pase nada.
Sólo en un país enfermo hasta el tuétano puede darse semejante espectáculo sin que pase nada.
Los medios actuales de comunicación le permiten al ciudadano moderno enterarse de todo sin entender nada.
«El mundo moderno ya no censura sino al que se rebela contra el envilecimiento».
Lo más paradójico de todo es que, al atribuir un racismo intrínseco a los blancos, dejan patente su propio racismo, como también lo hacen al verlo todo, absolutamente todo, desde un prisma racial.
«El amor sobrenatural a la Iglesia y el amor natural debido a la patria son dos amores que proceden de un mismo principio eterno, porque la causa y el autor de la Iglesia y de la patria es el mismo Dios».
Si el propio Gobierno español odia a su país y se vende a los separatistas, ¿cómo nos van a tomar en serio nuestros enemigos?
¡Qué bien se está en la fachosfera!
No pretenden informar sino desprestigiar y apartar a un elemento disidente.
Nos cabreamos porque estamos hasta los cojones de los progres.
«La democracia no es tanto el imperio de las palabras como el de las mentiras».