El circo socialista
Zapatero nos había dado la turra en su día con aquel abuelo suyo que se supone que fusilaron los nacionales, pero de la yaya pastosa ni una palabra, eh, gañán. ¡Qué callado se lo tenía!
Zapatero nos había dado la turra en su día con aquel abuelo suyo que se supone que fusilaron los nacionales, pero de la yaya pastosa ni una palabra, eh, gañán. ¡Qué callado se lo tenía!
El Estado terrorista no es el iraní. Es el otro.
La alianza entre la izquierda sierva del capital anglosionista y la inmigración fundamentalmente musulmana está en ciernes.
Son las gallinas que amaban a los zorros. Y, como decía la esposa de Michael Pearson, habrá sangre y plumas por todas partes.
No está bien matar a nadie, pero… ¡Ay, ese pero! Ese «pero» es la catadura moral de la izquierda.
Lo que ha saltado por los aires es el cuento de la multiculturalidad. Torre Pacheco ha sido un enorme baño de realidad.
Sufriremos, pero venceremos. A la larga venceremos. Y España será un país para españoles. España volverá a ser nuestra.
En el nuevo siglo nació la llamada cultura de la cancelación, que como saben ustedes consiste en la pretensión de dejar sin voz al que ose llevar la contraria a la mugre progresista
Insultan al Sagrado Corazón porque, en el fondo, odian al Hombre mismo, hecho a imagen y semejanza de Dios.
La izquierda es una secta que ha perdido el sentido de la realidad.